La muerte toma el tranvía eléctrico

José Guadalupe Posada nació en Aguascalientes, México, en 1852, y a los dieciséis años fue a aprender litografía al taller de Trinidad Pedroza. A finales de la década de 1880 se mudó a la Ciudad de México y entró a trabajar con Antonio Vanegas Arroyo, cuya imprenta, fundada en 1880, vendía hojas volantes baratas: noticias, corridos, vidas de santos y calaveras. Posada hizo para ella miles de grabados. Impresas en papel de china de colores, las hojas se vendían a un centavo, y las imágenes eran importantes, porque la pobreza y el analfabetismo estaban muy extendidos.
Las calaveras eran lo que la imprenta ofrecía para el Día de Muertos, que se celebra el 1 y el 2 de noviembre: versos burlescos que tratan a los vivos, desde amigos y parientes hasta políticos, como si ya estuvieran muertos, ilustrados con esqueletos. Posada no inventó el género; hay quien atribuye el mérito al grabador Manuel Manilla, que trabajaba para la misma imprenta. Pero, como dice la Library of Congress, Posada popularizó las calaveras como símbolo nacional en México.
Esta se mete con la última novedad de la ciudad. Los tranvías eléctricos de la Ciudad de México se inauguraron el 15 de enero de 1900, y el historiador Mario Camarena registra la apertura de una línea eléctrica al Panteón de Dolores ese 1 de noviembre. Bajo el título, un esqueleto gigante hipnotiza a un montón de calaveras a la puerta del panteón mientras pasa un tranvía lleno de esqueletos, y los versos prometen que el primero de noviembre los carros eléctricos correrán como diablos hasta Dolores. El Met fecha el diseño en 1900; el ejemplar que se ve aquí lleva impresa en el reverso otra calavera con el pie de imprenta de 1907, así que esta hoja se imprimió, o se reimprimió, ese año.
Posada murió pobre en la Ciudad de México el 20 de enero de 1913 y fue enterrado en una fosa común. La estampa más antigua que se conserva de su esqueleto más conocido, una dama elegante llamada primero la Calavera Garbancera, data de ese año, nueve meses después de su muerte. En 1947, Diego Rivera la pintó del brazo de Posada en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, y le dio el nombre que lleva desde entonces: La Catrina. La palabra ya aparece en esta calavera, donde un verso cuenta que una mujer «se vestirá de catrina», como una señora elegante y a la moda.
Sobre la obra
- Creado por
- José Guadalupe Posada (1852–1913); publicada por Antonio Vanegas Arroyo
- Fecha
- 1900
- Técnica
- Zincografía, grabado en metal tipográfico e impresión tipográfica sobre papel verde
Fuentes
- The grand electric skeleton (Gran Calavera Eléctrica), recto and verso The Metropolitan Museum of Art
- Día de los Muertos: exploring images from the Day of the Dead Library of Congress, Teaching with the Library blog
- José Guadalupe Posada's lively calaveras and enduring legacy Library of Congress
- Breathing life into the Day of the Dead: the calaveras of José Guadalupe Posada Library of Congress, Picture This blog
- Euforia internacional por José Guadalupe Posada Secretaría de Cultura, Mexico
- La Secretaría de Cultura y el INBAL recuerdan a José Guadalupe Posada Secretaría de Cultura, Mexico
- La resignificación de la imagen de la calavera en México Archivo General de la Nación, Mexico
- La Imprenta Vanegas Arroyo, perfil de un archivo familiar (2013) Revista de Literaturas Populares, UNAM
- El día de muertos en México Flores de Nieve, CEPE, UNAM
- Día de Muertos: una conmemoración tradicional SIPINNA, Government of Mexico
- El primer tren eléctrico en Tacubaya Fototeca Nacional, INAH
- Mario Camarena, El tranvía en época de cambio (Historias 27, 1992) INAH
- María Guadalupe Reyes García, La Catrina, de José Guadalupe Posada (Vita Brevis 13, 2018) INAH
- José Guadalupe Posada, autor y padre de la célebre Catrina Secretaría de Relaciones Exteriores, Mexico
- Recorridos especiales por el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central Secretaría de Cultura, Mexico
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